Todos brindamos un servicio,
de una forma o de otra, sea en nuestra familia, trabajo, comunidad, etc. Pero, ¿cómo es ese servicio?
Muchas empresas y personas
invierten en cursos de servicio al cliente (lo cual es muy positivo) donde
tratan temas como: comunicación
asertiva, escucha activa, negociaciones ganar-ganar, manejo de quejas, trabajo
en equipo entre otros. Ciertamente son
elementos muy valiosos; el detalle es que, estos aspectos son como la copa de
un árbol, es la parte exterior del servicio.
Si solo se queda en esta área, con alta probabilidad, lo aprendido no
generará resultados a largo plazo, la aplicación de dichas técnicas será
intermitente.
Se requiere también,
trabajar en la raíz, ¿a qué nos referimos?
Nos referimos al sistema de
creencias, formas de pensamiento que marcan nuestras emociones, el curso de
nuestra voluntad y por ende nuestras acciones.
Este aspecto es clave, porque recordemos que más del 90% de lo que expresamos
es mediante el lenguaje no verbal, esto
quiere decir, que con nuestro cuerpo expresamos nuestra verdad, la realidad de
lo que somos.
Por tanto, si estoy en un
trabajo, solo por dinero y realmente no me interesa el cliente, aunque aplique
las técnicas más avanzadas de comunicación, mercadeo y ventas; la verdad saldrá a la luz, el cliente
percibirá ese verdadero desinterés y buscará otra compañía o persona que le dé
el servicio que desea, o bien planteará su queja.
Las técnicas son buenas,
pero no es suficiente. Hoy
más que nunca se requiere autenticidad en el servicio. Ser servicial y no aparentar serlo.
¿Qué es lo que realmente
piensa y siente sobre el servicio que brinda, sea en su familia, trabajo o
comunidad? La respuesta a esta pregunta
es clave y le comentaremos por qué.
En lo más profundo de la
mente, se mueve con serpentina habilidad el yo inferior (yo falso), también
conocido como el ego. Es esa estructura
mental que refiere al egoísmo, egocentrismo y orgullo (soberbia). Ese complejo sistema de pensamientos que se
enfocan desordenadamente, en buscar únicamente el propio bien, placer, poder, atención,
aceptación sin importar lo que ocurre alrededor. Es rebelde, no obedece. Esta clase de pensamientos que configuran
actitudes negativas, son letales enemigos de un auténtico servicio, que
podríamos a su vez decir, enemigos del amor, en todo aspecto.
Entre compañeros de trabajo,
el orgullo es experto en sembrar discordia, resentimientos, indisposiciones,
mediante una competencia mal entendida, que arruina el trabajo en equipo, la
obtención de verdaderos éxitos, el crecimiento profesional de todos, el clima
organizacional. Propicia que fácilmente
se cometan errores, que cuestan mucho dinero en ocasiones, o pérdida de
clientes valiosos.
Educar y someter el orgullo
negativo con sus derivados (egoísmo, egocentrismo) traerá enormes beneficios a
los seres humanos, que se den la oportunidad.
Pues, es necesario mencionar, que estas tendencias siempre estarán
presentes, dentro de cada quién, la clave es NO CONSENTIRLAS y tomar
decisiones, de acuerdo a principios espirituales y morales que beneficien a
muchos, no solo así mismo(a).
Cuando la persona es
auténtica en su servicio es capaz de escuchar activa y empáticamente, sonreír
con naturalidad, dar sin esperar, tolera, perdona, respeta, es amable, humilde,
proactiva, observadora, constante en su buen actuar.
La persona que logra domar
su orgullo, conquista la preciosa virtud de la humildad. Ahora bien, el orgullo es un enemigo fuerte y
astuto, el ser humano, no lo vencerá solo, sería su primer error creerlo, de
hecho expresión de su propia soberbia.
Al orgullo, solo se le vence con la ayuda de Dios. Pues
el camino es muy estrecho y arduo. A
continuación le compartimos nuestra propuesta, para acompañarle en este camino:
Tomar consciencia (darse
cuenta de la propia realidad) sobre cómo es su servicio.
Conocer las diversas
expresiones del orgullo como el egoísmo y el egocentrismo.
Conocer
las herramientas internas y externas para el desarrollo de un verdadero
servicio.
Desarrollar
su fuerza de voluntad para lograr el cambio de actitudes.
Conocer
y escoger los principios morales que le ayudarán a lograr un verdadero
servicio.
Descubrir
la bella satisfacción que genera el vivir para servir, para amar.
Le instamos a poner atención
al actuar de su propio orgullo y las formas que están afectando su vida en la
familia, el trabajo y otros ámbitos.
El camino propuesto, se
puede vivir de forma óptima en la
terapia individual y como segunda
opción en talleres terapéuticos grupales (idealmente pequeños 15 a 20
personas) los cuales los podemos brindar en las empresas, templos o casas de
habitación.
Para mayor información de costo contáctenos al
8920-2258 con su servidora Licda.
Shirley Castillo.




